No se pronunciaron mas palabras desde que Lance se fue, el grupo volvio a la habitacion de Sylvi y estubieron alli un momento en silencio, nadie hablaba, ni siquiera se miraban... Sylvi miraba la ropa de su armario, Zack se habia tumbado en la cama y miraba el techo y el otro guardia simplemente se preguntaba que pasaba alli.
- Me voy - dijo Zack de repente levantandose de la cama y dirigiendose a la puerta - nos vemos mañana jefa.
- Como quieras - dijo ella sin con un tono de voz neutral
Como respuesta a eso se escucho un gran portazo, Zack recorrio los pasillos casi sin preocuparse de las miradas furtivas que le mandaban los habitantes de aquella ciudad, finalmente encontro una taberna y decidio entrar, aunque eran las cinco y poco de la tarde ese antro ya estaba lleno de criaturas y mas de una ya bastante embriagada. El avanzo hacia la barra esquivando como podia a los demonios y ignorando cualquier comentario que pudieran mandarle por su condicion de humano. Una vez llego a la barra se encaro con el camarero.
- Sirvame algo - exigio
- Debe ser mas especifico con lo que quiere - dijo de mala gana el camarero
- O mejor largate de aqui, estropeas el ambiente - dijo un demonio con tono amenazador, aunque Zack ni se inmuto - ¿Acaso no me oyes? - pregunto irritado
- No quiero problemas - grito el camarero - todo aquel que pague en mi local es bienvenido
- pss, los humanos no deberian merecerse el trato que reciven por nuestros gobernadores, deberian ser nuestros esclavos - mientras decia eso miraba con odio a Zack - Si ahora mismo le golpease no deberia tener ni derecho a quejarse.
En ese momento hizo alzo su brazo y le lanzo un puñetazo, Zack dio un salto hacia atras esquivando el puñetazo y desenfundando rapidamente su pistola y colocandola sobre la sien del demonio. Este palidecio de repente al ver que su vida corria peligro. Todo el local estaba pendiente de esa escena y entonces se escucho una carcajada desde la segunda planta.
- Zack porque no dejas de perder el tiempo con la plebe y te nos unes aqui arriba - dijo la voz de una mujer, la cual el no llegaba a ver - Dalton traemelo.
- Si jefa - contesto el camarero muy respetuosamente, mientras empujaba al demonio para apartarlo de mi camino - sigueme.
Empezo a andar hacia unas escaleras que casi se podria decir que habian aparecido de repente, al igual que esa segunda planta, Zack se sorprendio bastante pues el contraste de una planta a la otra era abismal, esta estaba tapizada con una moqueta de color roja y las mesas estaban bien ordenadas donde se podia ver demonios bastantes distinguidos de la ciudad. Aunque tambien habian humanos, eran esclavos, humanos criados para servir a los demonios, aunque se habia intentado revocar esa costumbre en el senado nunca se habia llegado a un acuerdo favorable y dichos esclavos parecian felices de su condicion de mascotas. Finalmente llegaron ante una puerta. El camarero llamo y luego le dijo a Zack que pasara y el volvio a su puesto de trabajo. Zack al entrar vio que la habitacion era nuevamente diferente al resto, esta estaba tapizada en madera habia una mesa rodeada por tres comodos sofas, una pequeña barra junto a un exclavo y lo que parecia un palco para ver lo que ocurria abajo.
- Ven y sientate Zack - dijo la misma voz femenina desde uno de los sofas
- ¿como sabes mi nombre? - pregunto el sin moverse del sitio
- Zack, guardia personal de la diplomatica Sylvi del reino de Esuor - recto ella con un tono jugueton - se muchas cosas, sientate y tomemos algo juntos, me intriga tu visita a mi local.
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