viernes, 7 de enero de 2011

Inicio incierto

Hace un siglo existia una gran ciudad a la cual nadie podia comparasela en cuanto a poder economico, militar o tecnologico. La historia siempre nos a mostrado que es caprichosa y esta vez no fue menos, la ciudad fue diriguida por unos lideres excesivamente egocentristas que deseaban demostrar de forma definitiva la supremacia de su ciudad Telracs. Se propusieron compararse a los dioses, dicha noticia trastoco al mundo pues consideraron que estaban locos no obstante algunas personas si crelleron en ellos o al menos eso dijeron. Una noche un anciono que portaba un gran libro les propuso un trato. Ellos serian como dioses a cambio de que el pudiera hacer una pequeña lectura de su libro en publico, la historia que va despues de ese relato se desconoce, solo se sabe que Telracs ahora es tierra de demonios.

Actualmente nadie vive por alli, pero si se hacen pequeñas incursiones o viajes diplomaticos, la diplomacia es algo fundamental en la paz para este mundo, las relaciones son excesivamente tensas debido a grupos que fomentan el odio entre ambas razas.

- Bueno, deberiamos empezar a ir llendo, no es bueno hacer esperar al consejo - dijo uno de los soldados a la diplomatica Sylvi. Ella era una mujer de gran belleza muy apreciada tanto entre los humanos como los demonios. Solia vestir con ropa de color oscuro que hacia contraste con el blanco de su piel, su pelo era liso y largo hasta la cintura de un precioso color azabache, pero lo que sin duda mas llamaba la atencion eran sus ojos, con un iris verdoso y que si logras hacerla enfadar o que pierda el control, reciven rasgos felinos.
- No tengas prisa, deberias saber que su verdadera fama, es la de llegar siempre tarde - dijo el otro soldado.
- Zack no deberias decir eso de mi... no quiero que piense mal la gente que no me conoce. - recrimino Sylvi un poco molesta.
- Solo bromeaba mi señora - respondio burlonamente - no obstante, deberiamos ir llendonos, el tema a tratar no va a ser muy sencillo.
- La muerte nunca es un tema sencillo... - se limito a decir ella.

Los tres salieron del cuarto y se reunieron con la escolta que esperaba a la puerta, el recorrido desde la habitacion hasta el consejo era corto, aun asi las tradiciones marcaban la necesidad de una escolta militar y casi una rigurosa procesion por el recorrido. Durante el trayecto no se podia hablar simplemente mirar al frente. Esos momentos incomodaban muchisimo a Zack, pero eran perfectos para que Sylvi se centrara en lo que debia hacer y dejara de lado los sarcasmos y bromas de su guardia personal.

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